Cada una de las empresas que se encuentran establecidas hoy en día deben de tener la capacidad de adaptación a los cambios o retos que enfrenta día a día para permanecer y seguir prosperando en el mercando, a esto nos referimos a una resilencia organizacional. Según la definición del British Standards Institution (BSI), miembro fundador de la Organización Internacional de Estandarización.

 

Esta resiliencia debe considerarse en tres aspectos fundamentales: procesos, información y cadenas de suministro.

Se busca conseguir que las empresas continúen produciendo productos y/o servicios innovadores, de calidad, bajo procesos que respondan a la demanda y satisfacción de sus actuales y futuros clientes. Así como también que cuente con un personal capacitado y educado al cuidado del cliente para que este perdure.

Contando así con una cadena de suministro con estándares y procesos avalados aplicando medidas correctivas en distintos aspectos como lo son: calidad, seguridad, gestión de riesgo, entre otros que darán la certeza operativa y seguridad al cliente.

“Los riesgos no se evitan, se mitigan. Al final del día enfrentarás un riesgo y lo tienes que mitigar”, afirmó.